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sábado, 17 de febrero de 2007

catherine deneuve




“ hermosa como la muerte,seductora como el pecado,fría como la virtud “dijo de ella BUÑUEL.
Nacida el 23 de octubre de 1943, de belleza misteriosa y glacial,la estrela de “bella de dia “ y “bailarina en la oscuridad “
Nunca fue una bomba voluptuosa ni una fuente de lujuria incontenible .Ha sido,y sigue siendo, un epítome de belleza clásica ,de armonía de las formas, de elegancia ,refinamiento y discreción .
“bella , CATHERINE DENEUVE lo es a tal punto que un film en que es heroína bién podría no contar una historia .Estoy convencido de que el espectador encuentra su felicidad simplemente mirando a CATHERINE,y que ésta contemplación reembolsa el precio del boleto” quién se expesa así es FRANCOIS TRUFFAUT,el mítico realizador de “los 400 golpes”.Es cierto que escribió el texto mientras sostenía por entonces un affaire con la actriz ,pero esto no oscurece la fortaleza de su argumento .
A pesar de ser la tercera de cuatro hijas de una pareja de reputados actores teatrales franceses,CATHERINE jamás ha subido a las tablas, pues sufre de pánico escénico ,pero ya a los 13 años figuraba en sets cinematográficos con roles pequeños,que se hicieron más sustanciosos cuando ROGER VADIM , el descubridor de BRIGITTE BARDOT, y padre de su hijo CRISTIAN VADIM la incluyo en una cinta “le vice et la vertu”.Para mostrar cuán flexible podia ser la naciente estrella, ROMAN POLANSKI la encierra en un departamento londinense y la hace vivir una pesadillesca experiencia de violencia y repulsion sexual , el film se llamó “repulsion” (1965) y todavía resulta impactante ,más cuando parece haber preparado a la actriz para uno de sus roles más recordados: severine ,en “bella de dia “ (1967).
A las ordenes de LUIS BUÑUEL , se la ve al inicio de la cinta paseando en un coche tirado por caballos y ataviada con un hermoso conjunto de yves saint laurent .Inopinadamente ,su marido la obliga a bajar ,le amarra las manos,la desprende parcialmente de su ropa y ordena a sus empleados darle de latigazos y que luego se aprovechen de ella .No es más que un sueño de mujer burguesa,medianamente feliz en su matrimonio,pero que se animara a convertirse en una prostituta de lujo.Con BUÑUEL nuevamente preparan “tristana “ (1970).basada en la novela de PÉREZ GALDÓS, la cinta la muestra como protegida de un respetable señor que la convierte en su amante y sufre cuando ala joven se le debe amputar una pierna.El 23 de diciembre de 1969, entre la sonrisa y el pudor ,comente como una camara instalada a 20 centimetros del suelo intrusea debajo de falda ….al igual que “el equipo técnico completo”
El último film en el que participo estaba al mando del danés LARS VON TRIER _
“bailarina en la oscuridad” que sólo puede calificarse como la guinda de la torta ,la cinta tiene de estelar a la islandesa BJORK , quién tras componer la banda sonora fue practicamente obligada a asumir el papel protagónico.Cuando llegó a cannes , a BJORK la premiaron como mejor actiz,honor que ella nunca ha recibido con sus más de 90 películas .Pero ella no haría un escandalo por eso. No sería digno de CATHERINE DENEUVE.

miércoles, 7 de febrero de 2007

pulp fiction y su maletìn


QUE HAY EN EL MALETÌN DE PULP FICTION ?


En más de una entrevista con Tarantino, cuando le han preguntado qué había en el maletìn, ha dicho (personalmente) “lo que hay en el maletín es lo que cada cual piensa que hay. Eso es lo que hay en el maletín.? el tema ha generado mucha charla desde que alguien se percató del asunto del famoso maletín… Todo lo que sigue es una traducción/adaptación de la solución que se plantea , con algunos comentarios adicionales.Los detalles importantes a recordar de la película son:
_La primera vez que presentan a Marcelus Wallace, el plano que se ve de él es la parte de atrás de su cabeza, en la que tiene puestos unos curitas


_La combinación del maletín, cuando lo abre Vincent, es 666.


_Cada vez que alguien abre el maletín, éste brilla y todo el mundo se queda asombrado por lo bonito que es… la gente se queda prácticamente sin habla.


_Cuando los chicos disparan a Jules y Vincent, fallan… pero a esa distancia y pegando seis tiros a bocajarro es prácticamente imposible fallar… ¿Qué ha pasado ahí? (“Intervención divina,? dice Jules). [Incidentalmente: hay un fallo de continuidad en esta escena. Si te fijas bien, cuando entran Vincent y Jules, los balazos ya están en la pared, antes de que salga el chaval y les dispare.]
¿Más pistas? Bueno, con todos estos datos ya es fácil… ¿Qué es según algunos lo más maravilloso que tiene una persona y que te podría dejar tan alucinado al verla en un maletín? (por si lo anterior parece demasiado complicado)

¿DE QUIÈN ES EL ARMA CON QUE BUTCH (WILLIS) MATA A VINCENT (JOHN TRAVOLTA) ?

Con algunos conocimientos se puede recordar fácilmente que cuando el Diablo se lleva el alma de una persona, lo hace extrayéndola desde la parte de atrás de la cabeza. [Otro detalle: el pasaje en cuestión (Ezequiel 25:17) no existe realmente en la Biblia… Es fácil buscar en la Biblia para ver que no existe; en realidad es una especie de pasaje compuesto de frases de otros pasajes de las escrituras.]
Por lo tanto, el maletín contiene el alma de Marcellus Wallace.
Marcellus había vendido su alma al diablo, y la estaba intentando comprar de nuevo. Tal vez el Diablo dijo que no, y Marcellus tuvo que contactar con algunos pequeños diablos o algo así para hacer la compra (en ese caso, los tres chavales que aparecen al principio de la película pueden ser los ayudantes del diablo). Cuando el que sale del cuarto de baño con el revolver dispara, Jules y Vincent no son dañados por las balas… “Dios bajó y detuvo las balas,? porque estaban salvando un alma. Fue verdaderamente una intervención divina. El 666 de la combinación es naturalmente una representración del Diablo.
Por otro lado, cuando Butch compra un paquete de cigarrillos en el bar, con Marcellus, pide unos Red Apple (la fruta prohibida del paraíso), lo cual puede ser otra imagen religiosa, de las muchas que hay en la película.
¿De quién es el arma con que Butch mata a Vincent?”
El arma que Butch encuentra en su apartamento, mientras que Vincent está en el cuarto de baño, no era de Vincent, en realidad pertenecía a Marsellus que había salido a comprar unos cafés. Por eso no reacciona Vincent cuando oye que alguien a entrado en el apartamento. Si hicieran falta más pruebas, nótese que Marcellus lleva dos vasos de plástico cuando pasa por delante del coche de Butch en el semáforo.


_La escena en la que Butch se encuentra con Marcellus cruzando un paso de cebra, está tomada de la peli "Psicosis", de Alfred Hitchcock.


_Cuando el Señor Lobo apunta los nombres en su libreta para acudir a la ayuda de Vincent y Jules, vemos que se utiliza el mismo método que en "Reservoir Dogs" al asociar los nombres de los implicados a colores


_Cuando Mia y Vincent van a bailar a el Jack Rabbit Slim el anunciador le pregunta sus nombres, en la versión en inglés, Mia dice el de Vincent con un acento estilo Elvis Presley, esto corresponde a una conversación que ellos sostienen en el coche antes de llegar al estaurante, que fue editada y está en la versión DVD, ahí Mia le dice a Vincent que existen dos tipos de hombres, los hombres Elvis Presley y los hombres Beatles, le dice a el que es un hombre Elvis Presley y de ahí que diga su nombre de esa forma.


_Esmarelda Villalobos (la taxista), que no deja de hacerle preguntas a Butch después del combate de boxeo, está obsesionada con saber que se siente al matar a un hombre y es una psicópata nata, como se demuestra en su personaje, igualmente latino de "Tú asesina, que nosotras limpiamos la sangre", en la que sólo piensa en homicidios y maneras de asesinar.


_En la película los lavabos son muy utilizados en las escenas: Mia se va a empolvar la nariz al servicio del restaurante, Jules y Vincent se lavan las manos en el lavabo de Jimmy, Vincent Vega protagoniza un extenso monólogo en el lavabo de Mia, el chaval que dispara el arma con poco acierto está en el lavabo escondido

viernes, 2 de febrero de 2007

kim novak en vèrtigo









EL CINE SEGÙN HITCHCOCK (francois truffaut)



Allá por el año 1955 la reputación de Hitchcock como Maestro del Suspense había sido establecida firmemente, pero la crítica internacional, sobre todo la americana, aún no le reconocía como un verdadero autor. Su carrera hollywoodense, desarrollada dentro del rígido sistema de producción de los grandes estudios, hizo que Hitchcock fuera considerado como un director comercial y taquillero por los críticos de entonces. Fueron los artículos de François Truffaut en la prestigiosa revista francesa Cahiers du Cinéma los que llamaron la atención de la crítica hacia el arte de Alfred Hitchcock, a finales de los cincuenta. Truffaut convirtió al Maestro del Suspense en uno de los directores más prestigiosos para la intelectualidad cinematográfica gracias a sus artículos y sobre todo gracias a este libro, seguramente el más leido e influyente (y desde luego el más entretenido) de la historia del cine. Una larga y extensa entrevista entre los dos directores en la que tienen cabida todas las circustancias que dieron origen a cada film, minucionas descripciones de su carrera, sus rachas de suerte, desgracias y hasta las habituales salidas en tono de humor del director inglés. En resumen, una delicia para llevarse a cualquier sitio y un libro indispensable para todo amante del cine de Hitchcock.



- es éste uno de los libros de entrevistas más famosos que registra la edición en los últimos 40 de su historia. Elaborado a raíz de 50 horas de conversaciones mantenidas por los dos cineastas en 1965 en torno a un cuestionario de 500 preguntas, es aquí donde Hitchcock se arrepiente de haber "matado" al niño de su primer "Sabotaje" (1936) y donde confiesa que leyó "Los pájaros" en una de esas antologías a las que él mismo daba nombre. Entre líneas, el lector encontrará multitud de referencias a la expresión visual y a las sutilezas de la imagen.




sobre la filmaciòn de vertigo:




Alfred Hitchcock - Es la situación fundamental del film. Todos los esfuerzos de James Stewart para recrear la mujer, cinematográficamente son presentados como si intentara desnudarla en lugar de vestirla. Y la escena que más me interesa es cuando la muchacha vuelve después de haberse teñido de rubia. James Stewart no está completamente satisfecho, por qué no se ha peinado el cabello formando un moño.¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que está casi desnuda ante el, pero todavía se niega a quitarse la braguita. Entonces James Stewart se muestra suplicante y ella dice "está bien, de acuerdo", y vuelve al cuarto de baño. James Stewart espera. Espera que ella vuelva desnuda esta vez, dispuesta para el amor.




François Truffaut - (...) Todo ese aspecto erótico del film es apasionante. Pienso en otra escena hacia el principio, después de que James Stewart repesca a Kim Novak, que se había arrojado al agua. La volvemos a ver en casa de James Stewart, acostada desnuda en la cama. Entonces, ella se despierta y eso nos demuestra que él la ha desnudado, que la ha visto desnuda, y sin que en el diálogo se haga referencia alguna a ello.. El resto de la escena es extraordinario, cuando Kim Novak se pasea con la bata de Stewart , cuando se ven sus pies desnudos deslizarse por la alfombra y cuando James Stewart pasa una y otra vez por detrás de ella. Hay en Vértigo cierta lentitud, un ritmo contemplativo, que no se encuentra en sus otros films, a menudo construidos sobre la rapidez, la fulguración.



Bueno, Kim Novak tenía poco de favorita, y si no mirad las declaraciones posteriores de Hitchcock con respecto a la bella protagonista de Vértigo. Algunas suaves: "yo quería a Vera Miles pero se quedó embarazada...la señorita Novak llegó al estudio con muchas ideas que, desgraciadamente, no podía compartir. Fui a verla a su camerino y le expliqué que trajes y peinados debía llevar, haciéndola comprender que lo que me interesaba era el efecto final, visual, del actor en pantalla...por cierto, debajo del jersey que luce en la película no llevaba sujetador, y es algo de lo que se jacta continuamente...". Y otras "Made in Hitchcock": "al menos durante el rodaje de Vértigo me di el gusto de tirarla diez veces al agua" (refiriéndose a la escena en la que Madeleine se arroja a la bahía de San Francisco)...pese a todo, los admiradores de Vértigo coinciden en que la Novak está tan bella y misteriosa como casi siempre, debido sobre todo (como posteriormente apuntaría François Truffaut) a su doble lado pasivo-bestial y a su refinado y subyugante sentido del erotismo. No se suele ver a una actriz americana tan carnal en pantalla y con su turbadora interpretación de Madeleine alcanzó la cima de su carrera.






jueves, 1 de febrero de 2007

brigitte bardot


considerada la personificación del mito erótico de los años 50. Su belleza y sensualidad natural comenzaron a mostrarse en la adolescencia, realizando su primera aparición en las pantallas en 1952, a la edad de 18 años, en la película Le Trou Normand. Ese mismo año, contrajo matrimonio con el director de cine Roger Vadim.
La película Et Dieu créa la femme, dirigida por su marido y coprotagonizada por Jean-Louis Trintignant, la lanzó al estrellato. Aún hoy en día se recuerda la escena de Bardot bailando descalza sobre una mesa como una de las más eróticas de la historia del cine .
Trabajó en la película Ladrones al claro de luna, polémica por sus escenas de desnudez. A ella siguieron películas como El gran seductor y Dichosa muchacha. A principios de los 60 ya cobraba cerca de un millón de francos para rodar su primer película protagónica, Y Dios creó a la mujer..., junto a su marido como director. Este film la consagró con muchísimo éxito, pero le acarreó grandes problemas en su vida matrimonial, lo que significó la ruptura con Vadim. Pero pronto se descubrió un romance muy breve y contradictorio con el protagonista de la película, Jean-Louis Trintignant, con quien convivió después de pedirle el divorcio a su marido. A los 39 años se retiró del cine. Para entonces había filmado más de 60 películas, y su figura entera había sido fotografiada unas 60 mil veces. Sus gestos, tan personales, estaban llenos de una sensualidad diferente, que no dejaba a nadie afuera; parecía buscar complicidad y picardías en el espectador. Su cuerpo hablaba en las fotografías, demostrando diversos mensajes continuamente. Brigitte representó un movimiento hacia la libertad femenina que acaparó los años 60 en Francia. Pero claro, Brigitte sentiría un abismo de libertad que le producía manifestarse graciosa, simpática, hasta sensual, para no sentirse tan sola. Todo provenía de una gran necesidad de afecto, lleno de desgarradoras depresiones que ocasionalmente la llevaron a intentar varias veces quitarse la vida. Cuando cumplió 50 años dijo: "Lo difícil no es vivir; lo difícil es sobrevivir".




lost highway



Patricia Arquette

LA FEMME FATALE .....RENNÈ and ALICE


Carretera perdida, una historia en la que un personaje sufre una alteración de personalidad que Lynch denominaba FUGA PSICOGÈNICA . Pues bien, la fuga psicogénica no es un invento del director, existe realmente, y está catalogada con su código propio entre las listas de enfermed y trastornos psiquiátricos documentados por el Ministerio de Sanidad y Consumo. No obstante, es más conocida con el nombre de fuga disociativa. La fuga disociativa es una fuga, es decir, quien la sufre huye de su casa y su entorno, acompañada de amnesia total o parcial de la vida pasada: el enfermo puede llegar a construirse una nueva identidad. Suele ocurrir después de un hecho traumático, como guerras o accidentes, y es un mecanismo de defensa: una huida de nuestra propia personalidad para evitar conflictos o sentimientos de culpa. Carretera perdida está contada desde el punto de vista de su personaje principal, Fred. Fred ha asesinado a su mujer, o como mínimo, siente deseos de hacerlo. Para no aceptar una realidad tan dura, se evade de su auténtica personalidad y se inventa otra, en la que es un inocente chico mucho más joven. Los espectadores compartimos el delirio de Fred y lo vemos con el rostro de otro actor, viviendo una nueva vida en otro entorno. No obstante, es difícil escapar de nuestras propias pesadillas, y la felicidad de nuestro hombre pronto se verá enturbiada de nuevo por los mismos fantasmas de los que estaba intentando escapar. Así pues, una de las posibles interpretaciones de la obra maestra de uno de los directores más crípticos de nuestro tiempo es verla como un documental clínico cuyo guión lo escribe el propio paciente. Lynch dirige un film cuyo objetivo primordial es producir sensaciones perturbadoras en el espectador a través del contraste entre la calma y la sugestión con la locura de la violencia, el sexo y el crimen más desatado, acompañado por una música estridente que logra incrustarse en los oídos. Más allá de la explicación o no de lo que en realidad acontece, a esta película no hay que valorarla por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta. Lynch aplica en la primera parte de la película (hasta que se produce la detención) mucha calma, mucha lentitud y mucho silencio (tan sólo roto cuando se presencia una brutal escena en la que Pullman toca el saxo frenéticamente, como insinuando que ha caído en la locura), mientras que en la segunda parte se produce el desenfreno, la caída en los infiernos de la locura más extrema y los extraños sonidos cacofónicos. Desde luego, la música (obra del extraordinario Angelo Badalamenti) y la imagen forman un perfecto conjunto capaz de dejar perplejo a cualquiera. Aquí no se respetan los conceptos de tiempo y espacio. Y es que Lynch confunde constantemente la realidad con el sueño o, si se quiere, con la imaginación de la mente. El problema es que el director no ofrece ningún método para que el espectador pueda diferenciar lo que corresponde al sueño de lo que corresponde a la realidad.

¿Qué ocurriría con este filme si cuando empieza a perder fuerza no sorprendiera con la metamorfosis de un personaje en otro en el reducido espacio de una celda completamente cerrada? ¿Qué sería de este filme sin la banda sonora? No me refiero sólo a las músicas sino sobre todo a los ruidos, efectos, ese sonido "sucio" que en ciertos momentos transmite la impresión de estar metidos en un túnel, y crea un ambiente sonoro inquietante. ¿Que sería del filme sin su luz o ausencia de luz? El oscuro pasillo de la casa de los protagonistas que parece como introducirse en las puertas del infierno. Y los diálogos, más importantes por lo que no dicen o como son pronunciados que por su contenido en si mismos. No es la inteligibilidad la esencia de este largometraje, en los aspectos oscuros está su interés, quien quiera entenderlo todo perfectamente mejor que se abstenga de verlo.

...filmografìa David Lynch.





kim novak

Siendo su nombre Marilyn, el estudio decidió cambiarlo, para evitar comparaciones entre Novak y Marilyn Monroe. Ella insistió que su apellido fuese el verdadero, de manera que finalmente todos se pusieron de acuerdo en Kim Novak.
Aunque solo rodó una pelicula con el director, Kim Novak está encuadrada, hoy en día, dentro del colectivo de "chicas de Hitchcock".
Novak (13 de febrero de 1933, Chicago, Illinois) alcanzó el estrellato de la mano de Alfred Hitchcock, a pesar de que su aspecto era más sensual y curvilíneo de lo que el maestro del suspense (y del cine en general) gustaba. Su belleza cautivó a medio mundo en los años 60, cuando tuvieron lugar sus mejores interpretaciones.
Las relaciones de éste con la actriz no fueron precisamente un ejemplo de cordialidad y prueba de este hecho son las declaraciones del propio director: "Ella tenía unas opiniones muy definidas sobre sí misma: su pelo tenía que ser siempre el mismo color rubio que le hizo famosa; no debía llevar trajes bajo ninguna circunstancia. Vino a mi casa sin que yo la hubiese visto antes previamente, y trajo estas condiciones. Le dije: Mire señorita Novak, usted se pone el color de cabello que quiera y lleve puesto lo que quiera, con tal que todo esté de acuerdo con el tema a interpretar.
Vértigo ......la mejor Madeleine y Judy imaginable. Quizás si Hitchcock hubiera conseguido que su admirada Vera Miles interpretara el papel la película no hubiera alcanzado el nivel que posee. Kim Novak realizó una interpretación perfecta que, si bien no convenció a Hitchcock, cautiva por su naturalidad y sencillez. "Si hubiéramos tenido a una brillante actriz que hubiera creado realmente a dos personas claramente diferenciadas, el resultado no hubiera sido tan bueno. Parecía tan ingenua en su papel, y eso fue lo mejor. Siempre resultaba creíble. No había "arte" en su actuación, y es por eso precisamente por lo que todo funcionó tan bien.

edie sedgwick


Andy Warhol la elevó a los altares de su factoría. Fue bandera del movimiento ‘underground’, portada de ‘Life’, actriz, modelo y musa de artistas. Edie Sedgwick vivió rápido y murió joven, devorada por las drogas. Hollywood, que jamás le abrió la puerta, le dedica ahora una película, ‘Factory girl’.

Edith Minturn Sedgwick
procedía de una acaudalada familia de Stockbridge, Massachusetts. Los Sedgwick llevaban generaciones triunfando socialmente: no sólo eran ricos, sino también refinados e influyentes. Una tía abuela de Edie había sido retratada por John Singer Sargent, el pintor de la aristocracia norteamericana, y las mansiones familiares fueron durante años escenario de reuniones donde se daba cita lo más granado de la sociedad del país. Al llegar a la mayoría de edad, Edie celebró su puesta de largo y fue inscrita como debutante en el Registro Social. Guapa, elegante, educada en caros colegios, se esperaba de ella un buen matrimonio y un rotundo éxito social. El problema es que Edie Sedgwick deseaba algo bien distinto.
En 1964, recién cumplidos los veintiún años, Edie dejó el hogar paterno en Palm Springs para instalarse en Nueva York. Sus padres debieron decirse que no era un mal lugar para encontrar marido, así que le entregaron una parte de su herencia y la dejaron instalada en casa de su abuela, que vivía en un piso de catorce habitaciones en Park Avenue.
Edie no tenía la menor intención de perder el tiempo saliendo a la caza de un buen partido. Quería brillar en Manhattan, pero no como la debutante cursi típica de las galas del Waldorf Astoria: deseaba adentrarse en los territorios de la modernidad, reinar en los templos de la nueva ola. Y cada noche, tras besar a su abuelita, salía a zambullirse en la noche neoyorquina, donde se convirtió en un personaje de referencia. Era bonita, divertida, tenía clase y se movía en un Mercedes con chófer. En unas semanas los locales de moda de Manhattan –el Ondine, el Arthur o el Shepheard’s– se disputaban su presencia. Todo el mundo la consideraba la party girl del momento.
Andy Warhol conoció a Edie Sedgwick en una fiesta en el ático de Lester Persky, un productor de publicidad cuyo privilegiado apartamento en la calle 59 era lugar de encuentro de la élite social e intelectual del Nueva York de los sesenta. Edie, que era una bailarina excepcional, estaba subida en una plataforma, moviéndose al ritmo de la música. Una amiga de Andy, Isabelle Collin Dufresne, Ultra Violette, dijo al verla: “Inhala glamour y exhala glamour. La palabra glamour está acuñada para ella”. Según Víctor Bockris, biógrafo de Warhol, otro de los amigos del artista fue menos complaciente al asegurar que Edie “era como una Holly Golightly [la protagonista de Desayuno con diamantes] majareta”. Sea como fuere, Andy Warhol se sintió fascinado por aquella muchacha joven y esbelta, alta y delgadísima, de largas piernas y ojos oscuros que alguien dijo que eran “del color de una tableta de chocolate Hershey metida en el congelador”. De no haber sido homosexual, Warhol la habría pedido en matrimonio aquella misma noche. Antes de marcharse, hizo a Sedwgick lo más parecido a una declaración de amor: “Quiero hacer una película contigo”.
Edie no lo sabía, pero aquella frase eran las palabras mágicas que daban paso libre al universo de la Factory. En 1965, el espacio creado por Warhol en el número 231 de la calle 47 se había convertido en la tierra prometida de la new wave. Enteramente recubierto de plata, como un espejo gigantesco, la Factory era plató de cine, marco de orgías, telón de fondo de sesiones fotográficas y, sobre todo, lugar de referencia para todo aquel que quería ser alguien: allí podía encontrarse a Rudolph Nureyev, Tennessee Williams, Jackson Pollock, Jane Fonda, William Burroughs. Judy Garland, Roy Liechtenstein o Jim Morrison. Por supuesto, también los policías eran asiduos visitantes del local cuando, alertados por los vecinos, se convertían en artistas invitados que contemplaban, atónitos, los desmadres de Andy y sus amigos. En la Factory, uno podía escuchar música de Puccini mientras inhalaba gas de la risa, inyectarse droga, merendar pastel de marihuana o participar en un número de sadomasoquismo, todo en la misma tarde. Cualquier cosa era posible.
Edie entró por la puerta grande en el mundo de Warhol. De todas las chicas que formaban su legión de admiradoras –desplazándose las unas a las otras cuando Andy así lo decidía–, Edie fue la más mimada, y también la más querida. Truman Capote justificaba el súbito afecto del pintor por la joven Edie asegurando que Andy siempre había querido ser alguien como miss Sedgwick: “Una adorable chica bostoniana a la que sus padres pusieran de largo”. Esa era, precisamente, la primera causa de fascinación de Warhol: el background privilegiado, los orígenes selectos. Él, que venía de una familia de inmigrantes eslovacos malamente radicada en un suburbio de Pittsburgh, que había pasado su infancia alimentándose –¿casualidad?– de sopa de tomate Campbell rebajada con agua, que había vivido marcado por la estrechez y las carencias, se rendía ante la presencia de chicas de colegio privado, que viajaban por Europa, hablaban en francés y vestían de alta costura.Edie era la perfecta encarnación de las fantasías warholianas: tan delicada y distinguida, tan llena de encanto, tan dulce y sin embargo tan deseosa de vivir experiencias nuevas. Sus armarios estaban abarrotados de prendas de firma y abrigos de pieles, pero ella prefería llevar leotardos negros y camisas masculinas. A pesar de su aparente desaliño, siempre estaba espléndida. Combinaba sus camisolas de hombre con sofisticados pendientes largos y zapatos de tacón de aguja. Acentuaba su aire de desamparo marcando con khol sus grandes ojos oscuros. Su amplia sonrisa daba luminosidad a aquel rostro aniñado que marcaban las ojeras. La cintura de avispa, las caderas inexistentes, el pecho plano, podían hacer pensar en un muchacho, pero Edie Sedgwik era toda femineidad, puro erotismo.
Había algo misterioso en aquella chica. Quizá porque bajo su capa de sofisticación y buen gusto, Edie ocultaba un pasado terrible que se fue revelando poco a poco. En su familia había un largo historial de enfermedades mentales. Uno de sus ocho hermanos se había suicidado, otro había muerto trágicamente. Su padre había sido diagnosticado como maníaco depresivo. Ella misma había dado con sus huesos en varias casas de reposo antes de cumplir los veinte años, y sufría de anorexia y de bulimia. Más adelante, Edie aseguraría que su padre y dos hermanos suyos habían intentando abusar de ella, y que sus padres la internaron en una clínica por decir que había visto a su padre practicando sexo con una criada. Quizá sus padres no la habían enviado a Nueva York para encontrar marido, sino para quitársela de encima. Cuando aterrizó en la Factory, Edie apenas tenía trato con los suyos, y eso hizo que encontrase en aquella extraña tribu un sucedáneo de familia.
Aunque de una forma asexuada, Warhol se volvió loco por Edie, y ella se volvió loca por Andy. Entre los dos se forjó una particular relación, una especie de simbiosis que a algunos parecía enfermiza y que acabó resultando destructiva. Con el objetivo de parecerse a Andy, Edie se tiñó el pelo de plateado, y él empezó a usar como ella grandes camisas por encima de los leotardos. A veces resultaba difícil distinguir al uno del otro. Andy estaba encantado de haber encontrado a su álter ego: era como tener a su alcance la imagen que le esperaba al otro lado del espejo. Se propuso moldear a Edie hasta convertirla exactamente en la mujer que él hubiera sido de no haber nacido hombre.
La colaboración artística de Edie y Warhol se inició con una pequeña aparición de la joven en la película Vinyl, a la que siguió el papel protagonista de Pobre chica rica. Luego vendrían otras cintas: Belleza # 2, Kitchen, Bitch… Los filmes de Warhol no tenían guión: se limitaba a enfocar a su estrella con una cámara, y la invitaba a hablar, a moverse, a expresarse. No se trataba de contar una historia, sino de crear una nueva forma de arte. Y Edie, con su fotogenia, su elegancia y su voz chillona, era perfecta para los planes de Andy, que se limitaba a gritar: “Eres ideal, eres maravillosa, tú sólo habla”. Aquellos filmes, que no se proyectaban precisamente en circuitos comerciales, catapultaron a Edie, que se convirtió en la reina de la vanguardia neoyorquina. Junto a ella, para compartir el trono, estaba Andy Warhol.
En la Factory, Edie encontró algo más que un escenario para dar rienda suelta a sus aspiraciones artísticas. El espacio concebido por Warhol fue para ella un campo de pruebas donde experimentar con estupefacientes. Aunque tiempo después Edie culparía a Andy de su adicción a media docena de sustancias, lo cierto es que cuando conoció al artista ya se había aficionado a las drogas. La Factory sólo contribuyó a mantener su adicción, pues por allí circulaban todo tipo de preparados. La droga más popular era el meth cristalizado, que podía consumirse disolviéndolo, esnifándolo o por medio de una inyección, pero también había ácido, speed, hachís, anfetaminas… Edie le daba a todo. Con la Factory o sin ella, era una adicta que dependía por completo de las pastillas. Mientras, seguía viviendo su sueño de popularidad junto a Andy Warhol.
Las revistas femeninas también se rindieron a la princesa de la Factory. Edie Sedgwick se ajustaba a los cánones de la moda de los sesenta: era quebradiza y frágil, de huesos finos y rasgos aniñados, como Jane Shrimpton o Twiggy, que copaban las portadas de la época. Llegaron los reportajes para Life o Vogue. El resultado de las sesiones de fotos está ahí: Edie se comía la cámara, sabía posar, tenía un rostro lleno de matices y un cuerpo elástico perfecto para lucir la ropa. Cualquiera hubiese pronosticado para ella una carrera fulgurante en el mundo de la moda. Pero Edie era imprevisible, de humor cambiante y genio alborotado. Y, por si fuera poco, estaba siempre rodeada de una extraña cohorte donde no faltaba algún camello de tres al cuarto reclamando el pago de la última dosis. Y eso era algo que ponía los pelos de punta a todos los que estaban en la órbita distinguida de Diana Vreeland o Carmel Snow, las grandes damas de las revistas de moda. Así que, después de un par de reportajes, Edie fue generosamente remunerada y pasó a engrosar la lista negra de cover girls conflictivas con las que era preferible no contar.
Edie llevaba sólo unos meses en Nueva York cuando se dio cuenta de que había malgastado casi toda su herencia: el alquiler de coches de lujo, las generosas invitaciones a personas que ni siquiera conocía, la ropa, las drogas, se habían comido sus ahorros. Fue en esa época cuando entró en contacto con Bob Dylan y sus colaboradores, Bobby Neuwirth y Albert Grossman. Entre ellos y la gente de Warhol se libraba desde hacía meses una guerra sorda. Bob contra Andy. La pandilla de la Factory contra la del Chelsea Hotel. Hacer amistad con Edie fue para Dylan un modo de incordiar a Warhol. Por su parte, Edie encontró muy divertido al músico y a sus amigos, y además empezaba a aburrirse de ser el florero de un homosexual. Dylan y los suyos eran hetero, y Edie encontró en el sexo otro motivo para desequilibrar la balanza. El músico y los suyos la recibieron en su grupo con los brazos abiertos, y de paso aprovecharon la ocasión para arremeter contra Warhol: “¿De verdad no te paga por aparecer en sus películas? ¿En serio actúas gratis para Andy? Ese tipo te está tomando el pelo, Edie. Mereces algo más. Podrías ser una auténtica estrella de cine, incluso grabar un disco. Ganarías millones, Edie”.
Envenenada por los comentarios, harta de los números rojos en su cuenta corriente, Edie habló con Warhol y le dijo que quería cobrar por su trabajo. Andy trató de justificarse: sus películas eran piezas de arte, no superproducciones de Hollywood. Estaban bien como vehículo promocional, explicó, pero no daban dinero. De hecho, le resultaban bastante caras… Andy pensó que todo quedaba así aclarado, pero Edie se enrocó en su postura: quería cobrar, quería recibir algo por todo lo que hacía en sus estúpidos filmes, y si Andy no estaba dispuesto a tratarla como una actriz profesional, otros lo harían. La relación empezó a enfriarse.A pesar de todo, de cara a la galería el tándem Andy-Edie seguía funcionando. Eran el mejor ejemplo de pareja pop, y sus apariciones públicas arrastraban a cientos de fans que les ovacionaban cuando bajaban juntos de una limusina, y se dejaban fotografiar con sus atuendos imposibles, sus peinados idénticos y el aire de desinterés del que ya está de vuelta de todo. Una de aquellas entradas estelares estuvo a punto de acabar en tragedia. Ocurrió en Filadelfia, en el otoño de 1965, cuando el Instituto de Arte Contemporáneo programó una retrospectiva de Warhol y un local de quinientas localidades fue abarrotado por más de dos mil personas. Cuando Edie y Warhol hicieron su aparición, una multitud se abalanzó hacia ellos en un ataque de fascinación colectiva. Fue necesaria la intervención del servicio de seguridad, que sacó de la sala al artista y a su musa, encantados ambos con la conmoción provocada, conscientes de que habían llegado a la cima de la popularidad.
Para entonces, los problemas de Edie con las drogas se agudizaron. Solía empezar la jornada con un puñado de pastillas, y empalmaba una dosis con otra hasta la hora de dormir. Empezó a entrar en barrena. Andaba como una autómata, podía pasar días sin lavarse, tenía crisis de histeria cada dos por tres. Fue en esa época cuando Andy empezó a decir que Edie acabaría suicidándose, “y espero que cuando lo haga me avise para que pueda filmarlo”. Sus peleas eran frecuentes: ella seguía insistiendo en que Andy debía remunerar su trabajo, y él cada vez se tomaba menos molestias para aplacar su indignación. Edie había pasado de ser la amiga del alma a convertirse en una drogadicta insoportable que había perdido el control sobre sí misma.
En su siguiente producción, ‘My hustler’, Andy decidió no contar con su musa y filmó la película a espaldas de Edie, quien se sintió abandonada. Poco tiempo después firmaría un contrato con Albert Grossman, manager de Bob Dylan, y manifestaría su intención de no regresar a la Factory. Las veladas en la guarida de Warhol fueron sustituidas por días y noches de fiesta en el Chelsea Hotel. Dylan se inspiró en ella para componer dos canciones de su disco Blonde on blonde, y todos le dijeron que su carrera artística despegaría definitivamente. En la primavera de 1966, quince meses después de su primer encuentro, perdió todo contacto con Andy Warhol y se centró en su nuevo grupo. En su nueva familia, que iba a guiarla en el camino al éxito.Es difícil saber cuándo se dio cuenta Edie Sedgwick de que se había dejado seducir por algo que era sólo el canto de sirenas de quienes querían atraerla hacia su bando. Hollywood no la estaba esperando. El cine comercial no la estaba esperando. Las discográficas, las productoras, tampoco. Y un día, la chica de la Factory, la musa warholiana, la joven que aparecía en los temas de Bob Dylan, se contempló a sí misma y se horrorizó con lo que veía. Ya no era la encantadora debutante que había llegado a Nueva York a vivir su dolce vita y gastar a manos llenas el dinero de su familia, sino un despojo de sí misma, consumida por las drogas y el alcohol. Un cadáver andante que necesitaba de estimulantes para espabilarse y de somníferos para dormir. Una desdichada veinteañera que había arruinado su vida, que no tenía futuro y tampoco presente.
Edie huyó de Dylan, de Warhol, de Nueva York. Pasó una temporada junto a su familia, en un desesperado intento por recuperarse a sí misma, pero tampoco allí había sitio para ella. Regresó a Nueva York y protagonizó una película ajena a la Factory donde su trabajo pasó sin pena ni gloria. Su dependencia de las drogas era absoluta. Inició varias curas de desintoxicación, estuvo a punto de morir de sobredosis varias veces. La ingresaron en media docena de hospitales, convertida en un esqueleto viviente. Confesó ante los médicos que pasaba días enteros sin comer, sosteniéndose a base de café y pastillas. Isabelle Colin Dufresne, que llegó a ser amiga personal de Edie, cuenta en sus memorias que la joven fue condenada por tráfico de estupefacientes y pasó una temporada en la cárcel. La prisión, los centros psiquiátricos y las clínicas de rehabilitación fueron el escenario de los últimos años de la vida de Edie Sedgwick. Precisamente en una de estas instituciones conocería a Michael Brett Post, con quien se casó unos meses antes de su muerte.
Los que la vieron en los últimos días de su vida aseguran que Edie se había convertido en una monstruosa caricatura de la mujer que había sido una vez. Las drogas le habían deformado el rostro, todo su cuerpo parecía hinchado, y su mente estaba destrozada por la confusión y los desvaríos. Cuando recordaba la Factory, lo hacía para responsabilizar a Warhol y a los suyos del infierno en que se había convertido su vida.
Edie tuvo un final muy a lo Marilyn: la encontraron en su casa, muerta por los efectos de alguna droga. Nunca se aclaró si se le había ido la mano en el último viaje, o si había decidido que ya no valía la pena continuar. Tenía 28 años. Andy Warhol se enteró de su muerte por la llamada de una amiga. La noticia no le afectó demasiado. Sólo preguntó quién iba a heredar “todo el dinero de Edie”. Su interlocutora le respondió que Edie Sedgwick estaba completamente arruinada. “Vaya… En fin, cuéntame qué has estado haciendo hoy”. Para Warhol, Edie había dejado de existir en el mismo instante en que salió de la Factory, con sus leotardos negros y su camisa masculina, para hacerse un sitio en las canciones de Bob Dylan y en las habitaciones baratas del Chelsea Hotel.

ALFRED HITCHCOCK y la rubia glacial, “TIPPI” HEDREN, ex–modelo, firmaba un contrato servil, de 7 años, por el cual su nombre quedó aprisionado entre comillas y con el marcó de un sello indeleble la tensa, obsesiva relación cuyos resultados fueron “LOS PAJAROS” (The birds - 1963), y “MARNIE, LA LADRONA” (Marnie - 1964), dos de los thrillers más perversos del director. Durante el rodaje de “LOS PAJAROS”, “TIPPI” accedió a las exigencias del Maestro del Suspense: debería permanecer maniatada, mientras pájaros vivos, arrojados sobre su cuerpo, le picoteaban los miembros. Poco faltó para que un zapapico la dejara ciega; la dama sufrió un colapso nervioso.
Pese a la casta devoción de HITCHCOCK por su esposa ALMA (la mujer que, según solía bromear, lo había salvado de “volverse loco”) desarrolló una violenta obsesión romántica y sexual por HEDREN. Ella era la única adecuada (pero en un momento inoportuno) para la agriada vida sexual del director y pagó muy cara la pasión que había despertado. Estaba previsto que, para la escena cumbre del ataque aéreo de los pájaros se utilizaran pájaros mecánicos. Como no le parecieron convincentes, el director decidió emplear aves reales. Durante una semana entera “TIPPY” fue despellejada por gaviotas y cuervos enloquecidos. La ataron al suelo con tiras elásticas invisibles; luego, mediante hilos de nylon, amarraron su vestido a las aves excitadas, a las cuales se incitó a picarle el cuerpo. Uno de los pájaros hizo lo posible para arrancarle el ojo izquierdo; el incidente dejó una huella profunda en el párpado inferior. La actriz cayó en un ataque de histeria. Finalmente acabó por derrumbarse del todo y hubo que interrumpir la filmación toda una semana... La misoginia de HITCHCOCK, ese placer suyo de maltratar a mujeres guapas en la pantalla, había alcanzado su momento cumbre pocos años antes, en 1959, al negarse AUDREY HEPBURN a trabajar en “NO HAY FIANZA PARA EL JUEZ”, una película que el director había pensado especialmente para ella. Debía incluir una escena de violación tan grafica como repugnante. Demasiado gráfica para AUDREY, quien hacia muy poco había sido aclamada por su papel de religiosa en “HISTORIA DE UNA MONJA” (The Nun's Story - Fred Zinnemann - 1959). De modo que pidió excusas y alegó embarazo; el mismo argumento que dos años antes ofreciera VERA MILES para retirarse de “VERTIGO” (1958). HITCHCOCK dejó de lado el proyecto de “NO HAY FIANZA PARA EL JUEZ” (con la pérdida de 200 de los grandes) y en su lugar hizo “PSICOSIS” (Psycho - 1960), con su asesinato en la ducha que en realidad representa una violación.
Sus últimas películas parecen echar a las mujeres la culpa de las incontrolables pasiones que se agitan en los hombres.
Con el siguiente film HITCHCOCK se volvería aun más posesivo y dominante. Durante el rodaje de “LOS PAJAROS” había acosado a HEDREN con martinis durante los ensayos. Durante la filmación de “MARNIE”, además de la scopofilia, se los administraba él mismo. Esta extraña relación entre bella y bestia se prolongo cierto tiempo. Durante ésta, HITCH envió un peculiar regalo a MELANIE, la hija de 5 años de HEDREN: una muñeca que representaba a su madre, vestida y peinada como el personaje que había encarnado en “LOS PAJAROS” y metida en un pequeño ataúd de madera de pino. Tiempo después aprovechó una sesión de maquillaje (con pruebas de “heridas” incluidas) para encargar una máscara del rostro de “TIPPY” que guardaría después celosamente en una caja de terciopelo rojo. Un día le enviaba efusivas y apasionadas cartas; al siguiente, recibía fríos informes profesionales. Aunque Ella le puso al corriente de que pensaba volver a casarse (se casaría con su agente al acabar el rodaje), Él no se dio por aludido. Insistía en que Ella era todo lo que Él había soñado siempre. Ojalá una noche ALMA se fuese a dormir y no volviera a despertarse nunca... El guión de “MARNIE” puede leerse como el desarrollo simbólico de la vana persecución de la estrella por el director: en ella una fría cleptómana se resiste a los avances de su marido (SEAN CONNERY) durante la luna de miel y luego intenta suicidarse cuando él la violenta. Durante el rodaje, HITCHCOCK persiguió su viejo sueño de libertino: debió de sentir que las sombras del sillón de ruedas y el marcapasos se alzaban para Él en el horizonte. La película se transformó en el cri de coeur de un ciudadano otoñal. Un día, cuando el rodaje iba por la mitad, fue al camerino de “TIPPY” y le hizo proposiciones. La esencia de la escena fue digna de un melodrama victoriano: el muy ruin amenazó con arruinarla si no cedía. Ella no cedió. A partir de ese momento Él se negó a dirigirle la palabra directamente en el plató. Les ordenó a sus ayudantes que le dijeran: “a esa chica que...”. A partir de “MARNIE”, la decadencia física y moral se precipitaría. Seriamente deprimido, HITCHCOCK insertó en “FRENESI” () la escena de violación mas brutal y aterradora que jamás había puesto en una película. En los films de HITCHCOCK abundan las referencias a la sumisión. No obstante, fue con el público con quien perpetró el más notable ejercicio sadomasoquista. Era capaz de mantenerlo hechizado en la oscuridad, sólo gracias a la astucia, al genio y a la habilidad. Pegados a sus asientos, el Maestro del Miedo atormentó a sus espectadores hasta saciarlos. Y, contrariamente a “TIPPY”, ellos vuelven una y otra vez por más.


THE BIRDS..... 1963.... TIPPI HEDREN
las rubias de ALFRED HITCHCOCK ....en esta ocasiòn quizas la màs bella TIPPI HEDREN .....en un film como los que alfred realiza ...el suspenso prima
_sabes porquè escojo actrices rubias y sofisticadas ? "busco mujeres de mundo,autènticas damas que saben transformarse en pròstitutas en el dormitorio" se deduce de esto .... que al cineasta inglès le encantan las mujeres rubias y estilosas,y en sus historias se regocija pervirtiendo la imagen frìo_glamourosa de las rubias inalcanzables en situaciones llenas de sutìl sensualidad ,sea con besos con juegos artificiales ,abrazos,miradas,andares o exibiciones con ropa interior o en la ducha" . a esto lo llamamos ..." TEORIA DEL EROTISMO HELADO "

paulette goddard



PAULETTE GODDARD ....1936......TIEMPOS MODERNOS

Pauline Marion Goddard Levy conocida como Paulette Goddard
En una fiesta conoce al còmico chaplin conviertiendose desde entonces en su habitual acompañante.
En 1936 rueda junto a Charlie Chaplin Tiempos modernos (Modern Times, 1936), en la que seria la última película en la que aparece Charlot, como personaje. Tras el rodaje de la película se casarían en una ceremonia secreta. Cuatro años después volverían a rodar juntos un nuevo film, El gran dictador (The great dictator, 1940), película crítica contra el nazismo alemán, y por extensión contra todos los fascismos y dictaduras. Ese mismo año se rompería su segundo matrimonio.Ademas de sus matrimonios mantuvo romances con personalidades muy diversas como aristoteles onassis, john wayne, aldous huxley, gary cooper.

Tiempos modernos (1936)
El gran dictador (1940)
Al fin solos (1940)
El castillo maldito (1940)
Piratas del mar Caribe (1942)
Sangre en Filipinas (1943)
Memorias de una doncella (1946)
Los inconquistables (1947)


film cargado de inocencia y humanidad,CHARLIE CHAPLIN encarna su conocido personaje del vagabundo charlot despertando encontrados sentimientos en el espectador,la mencionada goddard, luce indefensa,desprovista de toda protecciòn y fortuna,inspiradora de los sentimientos màs puros y primitivos ,sus pies descalzos me recuerdan al poema de gabriela mistral,piececitos de niño,o al cuento de la vendedora de fòsforos de los hermanos christensens.

una belleza onirica,quizas sòlo de film, y màs aùn de fims ya casi en el olvido